Lorca dijo alguna vez que para que hubiera teatro sólo se necesita un tablao, un actor y una pasión. 

Nosotros, creamos espacios escénicos, que nos permitan ser protagonistas y asumir responsabilidades, y donde se ponga en juego la pasión, lo humano. 

El teatro social y las intervenciones con caballos me permiten crear un espacio donde trabajar con y para las personas para aprender a gestionar las pasiones vitales.